domingo, 28 de mayo de 2017

El 'mapa espacial' de un astronauta permite detectar un ancla de Cristóbal Colón en el Caribe


Un grupo de 'cazadores de tesoros' se han servido de un mapa creado por un astronauta estadounidense para investigar naufragios a lo largo de la ruta de Colón en el Caribe.



Los expertos que estudian un 'mapa de tesoros' creado hace décadas por un astronauta de la NASA, han descubierto un antiguo ancla que, supuestamente, habría pertenecido a un barco de Cristóbal Colón naufragado en el Caribe en los primeros años del siglo XVI, informa 'Daily Mail'
El notable hallazgo ha salido a flote en el último episodio del programa 'Cooper's Treasure' de Discovery Channel. Los arqueólogos han confirmado que el ancla, que se encuentra en el Caribe, es de origen español y que puede remontarse a la era de Colón.

A la caza de misiles nucleares soviéticos

En 1963 el astronauta Gordon Cooper orbitó la Tierra 22 veces a bordo de la nave Mercury-Atlas Faith 7. Aunque el propósito público de la primera misión de Cooper fue estudiar los efectos de la ingravidez prolongada en el cuerpo humano, el astronauta debía cumplir una tarea secreta: la búsqueda de posibles misiles nucleares soviéticos cerca de la costa de Estados Unidos, lo que le exigió tomar miles de fotografías de la superficie terrestre.
Durante su estancia en el espacio, Cooper descubrió cientos de objetos no identificados de interés en las aguas del Caribe y con todas esas anomalías creó un mapa. Más tarde se lo proporcionó al cazador de tesoros Darrell Miklos, que ahora está investigando cinco coordenadas a lo largo de una ruta en el Caribe que, supuestamente, fue una de las seguidas por la flota de Colón.

Una jarra de aceitunas y una olla de Mallorca                                   

Los investigadores aseguran haber descubierto frente a las Islas Turcas y Caicos un ancla de entre 550 y 700 kilos. Probablemente, el ancla formó parte de un barco que pesaba no más de 300 toneladas, según la descripción de los navíos de la época de Colón. Los expertos sugieren que se desprendió de un buque de tamaño mediano después de que fuera dañado por una tormenta. 
Según el equipo de Discovery, el ancla pudo pertenecer a un barco que participó en el viaje conjunto de Cristóbal Colón y el explorador español Vincente Pinzón en 1500. Junto con el ancla, los investigadores también encontraron fragmentos de cerámica que, aparentemente, procederían de una jarra para aceitunas adornada con pintura añil y una olla de Mallorca, señales todas que apuntan al origen español del naufragio.

sábado, 27 de mayo de 2017

Descubren en Rusia un 'monstruo' marino del tamaño de un autobús


En el río Volga, donde se ha hecho el hallazgo, se encuentran restos de especies de hace unos 130 millones de años.



Una nueva especie de pliosaurio fósil ha sido descubierta a la orilla derecha del río Volga, cerca de la ciudad rusa de Uliánovsk, por un grupo internacional de científicos, informa RIA Novosti.
Se trata de un gran reptil marino que se parece a un delfín gigante y que ha sido denominado en el estudio publicado en la revista 'Current Biology' como 'Luskhan itilensis', lo que significa 'el señor de las aguas de Itil', o Volga, en tártaro y otras lenguas túrcicas. Los restos de la especie, del tamaño de un autobús, han sido descubiertos en los depósitos formados en las aguas.
Según los investigadores, el hallazgo ha cambiado drásticamente las suposiciones previas acerca de la vida y ecología de estas especias extintas. El científico de la Universidad de Lieja (Bélgica), Valentin Fischer, ha compartido que "el hocico de este reptil era peculiarmente estrecho y fino", más que el de otros pliosaurios.
Añade que su anatomía, en la mandíbula, se asemeja a la de los delfines y gaviales del Ganges que se alimentan de pescado. De esta manera, el rasgo de estos animales señala que los pliosaurios "podrían ocupar un espectro más amplio de nichos ecológicos del que estimábamos antes".
Los pliosaurios eran grandes carnívoros marinos de los períodos Cretáceo y Jurásico, que habitaban los océanos y mares. La longitud de su cuerpo podía alcanzar unos 15 metros, mientras que el peso podía ser de varias decenas de toneladas. Uno de los autores del estudio, el paleontólogo ruso Gleb Uspénsky, descubrió en el 2002 un cráneo completo de dicha especie con una longitud de 1,5 metros.
En el sitio donde se ha hecho el descubrimiento, se encuentran especies que se formaron hace unos 130 millones de años, a principios del período Cretáceo.

China eliminó al menos a 10 informantes de la CIA en 2 años


Solo entre 2010 y 2012 el Gobierno chino mató o encarceló a más de una decena de espías de la Inteligencia estadounidense.



Al menos diez informantes de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA) habrían sido eliminados en China solo entre 2010 y 2012, socavando de esa manera las operaciones de reconocimiento norteamericanas en este país asiático, según exfuncionarios estadounidenses y oficiales en activo del país en condición de anonimato citados por el periódico 'The New York Times'.
Según ellos, esta lucha sistemática contra el espionaje de EE.UU. que conducía a la muerte o encarcelando de los informantes de la CIA, afectó de manera considerable la Inteligencia norteamericana y llegó a ser uno de los peores casos de quiebra de las operaciones de Inteligencia del país en décadas.
Sin embargo, las versiones de lo ocurrido difieren. Mientras unos investigadores piensan que algún espía traicionó a la CIA y filtró la información, otros creen que eran los chinos quienes 'hackearon' los sistemas encubiertos que EE.UU. utilizaba para comunicarse con sus fuentes extranjeras. Según los funcionarios norteamericanos, estas discusiones siguen en marcha.
Tres de los oficiales citados por el diario aseguraron que una de las víctimas de aquella labor de contraespionaje chino fue asesinada a disparos justo frente a sus colegas en el patio de un edificio gubernamental chino y que, probablemente, eso fue un mensaje de amenaza para otros espías que podrían trabajar para la CIA en este país asiático. 
Según precisaron dos funcionarios estadounidenses de alto nivel, hasta 20 espías de la CIA que trabajaban en China fueron matados o encarcelados lo que socavó la red que EE.UU. llevaba años estableciendo.

viernes, 26 de mayo de 2017

Descubren cómo fueron exterminados los constructores del Stonehenge


Un equipo internacional de científicos ha identificado los grupos humanos que acabaron con la cultura que levantó el impresionante monumento megalítico británico.



Los hombres y mujeres que construyeron el Stonehenge dejaron un monumento que ya es parte del paisaje y la identidad del Reino Unido. Sin embargo, los investigadores han descubierto que poco ha quedado genéticamente de esta cultura ya que fue exterminada físicamente por invasores procedentes de los actuales Países Bajos en la Edad del Bronce, apunta un artículo del diario 'The Guardian' 
Esta sorprendente conclusión es el resultado de un profundo estudio genético de la Europa prehistórica publicado en el portal científico bioRxivl. El estudio demuestra que alrededor del 2.500 a.C., cuando las secciones principales de Stonehenge estaban siendo construidas, un grupo humano conocido por los arqueólogos como el pueblo de Beaker migró en masa a Gran Bretaña. Sus huellas genéticas son similares a las personas que vivían en los Países Bajos en aquel tiempo. 
En muy corto período de tiempo, todas las huellas genéticas de los primeros habitantes de Gran Bretaña en la Edad de Piedra fueron reemplazadass por los de migrantes continentales, aunque la construcción del Stonehenge continuó.

Pruebas nucleares durante la Guerra Fría afectaron al campo geomagnético de la Tierra


La radiación de las explosiónes nucleares en el espacio causó efectos extremos en el clima cósmico que, por lo general, son causados por el Sol, e incluso dañó satélites.



Entre 1958 y 1962 EE.UU. y la URSS llevaron a cabo una serie de pruebas nucleares en el espacio, detonando bombas a alturas de hasta 400 kilómetros, que causaron alteraciones en el clima espacial como las que provoca la radiación solar en el área cercana a la Tierra donde operan satélites y astronautas, según revela un nuevo estudio publicado en la revista 'Space Science Reviews'.
Estas pruebas causaron desde auroras artificiales, que fueron vistas en zonas del mundo donde no suelen darse, como la Polinesia, hasta fuertes y repentinas tormentas geomagnéticas en mitad del planeta, pasando por el efecto más fuerte de todos: los cinturones de radiación artificiales sobre la Tierra, uno de los cuales permaneció durante años.
Este tipo de pruebas nucleares tuvieron algunos efectos similares a los del clima espacial, como los que provoca el viento solar y los flujos de electrones, protones y otras partículas cargadas que viajan desde el Sol a la Tierra. Al atravesar el campo geomagnético estas partículas pueden causar auroras en los polos, perturbar equipos electrónicos, de comunicación y de navegación de los satélites, e incluso afectar a las redes eléctricas en la Tierra, explica la NASA.
Las explosiones expelieron flujos expansivos de plasma, es decir, de 'gas' caliente de partículas cargadas eléctricamente. Estos flujos generaron perturbaciones geomagnéticas que distorsionaron el campo magnético de la Tierra e indujeron el campo eléctrico en la superficie de la Tierra.

Daños a satélites

"Las pruebas fueron el ejemplo extremo y generado por el hombre de algunos efectos extremos de clima espacial a menudo causados por el Sol", explica Phil Erickson, uno de los coautores del estudio, del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Algunas de pruebas causaron "daños importantes a varios satélites", según el estudio.
De hecho, algunas de las pruebas incluso crearon cinturones radiactivos artificiales similares a los cinturones de Van Allen de la magnetosfera terrestre que atrapan las partículas cargadas provenientes del espacio. Estas zonas artificiales de concentración de partículas de alta energía permanecieron en la atmósfera entre varias semanas y hasta varios años en algún caso. Fueron estas partículas las que dañaron algunos satélites en las órbitas altas de la Tierra, explica la NASA.