jueves, 15 de junio de 2017

Así robaron algunas de las avanzadas tecnologías militares de la URSS


A lo largo de toda la historia, los militares y espías de todos los países han tratado de robar o adquirir las armas y tecnologías bélicas de sus rivales. Parte de esa historia se la ofrecemos a continuación.



Lejos de diferenciarse de los sus adversarios de la Guerra Fría en cuanto al espionaje de tecnología militar, la URSS también cayó víctima en reiteradas ocasiones de robo de sus avanzados desarrollos en ese sector. Algunas de estas historias son recogidas en la página web Diletant

Las tecnologías furtivas o 'stealth'

La tecnología para la creación del primer avión furtivo fue propuesta en la URSS por el científico Piotr Yákovlevich Ufímtsev, pero la industria militar soviética la consideró como poco prometedora.
Sin embargo, en 1962, el científico publicó en la revista científica Sovetskoye Radio un artículo titulado 'Método de ondas cortas en la física teórica de difracción'. En este estudio constataba que la onda rebotada del radar no era proporcional al tamaño del objeto, de lo que se dedujo que incluso aviones de gran tamaño podían hacerse poco visibles a los sistemas de detección.
En 1970, el artículo fue advertido por un traductor del departamento de información científica y técnica de Lockheed Martin. En 1973, la sucursal del consorcio Lockheed Advanced Development Projects, popularmente conocido como Skunk Works, empezó el desarrollo del primer bombardero furtivo que desembocó en la aparición del F-117.
Y el propio Ufímtsev
En septiembre de 1990, Ufimtsev fue invitado a trabajar en en la Facultad de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de California en Los Ángeles .
Allí, en EE.UU., Ufímtsev comenzó a colaborar con el gigante del sector militar Northrop Grumman Corporation y participó en el desarrollo del bombardero estratégico B-2.

El robo de un avanzado sonar a la Marina de la URSS: La 'Operación Barmaid'

En 1982, la tripulación del submarino británico Conqueror [el que hundió en mayo de 1982 al crucero argentino General Belgrano] protagonizó una peligrosa misión secreta para robar a la Marina soviética un moderno sonar equipado con una antena muy avanzada para la época.   
La operación fue llevada a cabo con éxito en el mar de Bárents. El sonar estaba siendo remolcado por una nave de Inteligencia soviética camuflada como un pesquero polaco. Sin embargo, este primitivo intento de pasar desapercibidos fracasó [las naves de este tipo, atestados de equipos de radio, emiten muchas ondas] y fue localizado por los marineros británicos.
El submarino británico, equipado con un dispositivo para cortar el cable con el cual se remolcaba al sonar, pudo llevar a cabo la operación sin que los tripulantes de la nave soviética se dieran cuenta de la pérdida. Tras esperar a que el buque se alejase, el sonar fue subido a la superficie del mar por buzos del submarino y rápidamente llevado hasta Estados Unidos.
Lo más curioso de aquella situación fue que en el momento de robo, el sonar soviético no estaba activado, en caso contrario, el submarino habría sido detectado. 

PPS-43, o subfusil automático soviético de Sudayev

Este subfusil automático soviético diseñado por Alexéi Sudayev durante la Segunda Guerra Mundial como un arma de defensa personal muy compacta, de muy bajo costo y de muy fácil fabricación, fue ampliamente utilizado en la contienda mundial por tripulaciones de tanques, comandos de reconocimiento y otros.
Terminada la guerra, el subfusil fue adoptado y fabricado bajo licencia por varios países del Pacto de Varsovia y otros aliados de la URSS. Pero no solo por aliados…
Este arma tan eficaz y fácil de fabricar fue copiada en 1944 en Finlandia, y la fábrica de Tikkakoski lanzó su producción en serie bajo el índice M/44, adaptándola para cargadores del subfusil finlandés Suomi.
Terminada la guerra, la versión del PPS finlandesa fue copiada por el Arsenal de Oviedo, en España, y pasó a llamarse DUX 53.

El asiento eyectable KD-36DM                                               

Este asiento eyectable ideal para aviones de combate supersónicos fue desarrollado a finales de los años 70 en la URSS por ingenieros de la empresa Zvezdá, cercana a Moscú, conocida también por su equipos de sobrevivencia de cosmonautas.
Sus inmejorables prestaciones fueron reveladas al público, aunque de forma inintencionada, durante el salón aéreo francés de Le Bourget, en 1989.
Durante este evento, un caza soviético MiG-29 se encontraba volando a muy baja altura cuando impactó con un pájaro, que penetró en un toma de aire y terminó dañando el motor. Al darse cuenta de que la aeronave iba a caer, el piloto activó el asiento. Debido a que el avión se encontraba a tan solo 90 metros sobre el suelo, el paracaídas no consiguió abrirse totalmente, pero el piloto pudo sobrevivir.
El asiento suscitó mucho interés internacional, pero solo pudo ser conseguido por Estados Unidos ya en los años 90, cuando el colapso soviético y del Pacto de Varsovia y el caos posterior en el territorio de la extinta URSS se volvió una verdadera fiesta para los servicios de Inteligencia estadounidense. 

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