martes, 2 de febrero de 2016

Vídeo: ¿Cuál fue la masacre más antigua de la humanidad?

Informa 'The New York Times' y la revista 'Nature'.

Un hallazgo arqueológico de hace 10.000 años es posiblemente la evidencia histórica datada más temprana de un conflicto humano.


El hallazgo arqueológico publicado este miércoles en la revista 'Nature' y dirigido por Marta Mirazon Lahr y Robert A. Foley, del Centro Leverhulme de Estudios Evolutivos Humanos (LCHES, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), reveló que 10 de los 27 restos de huesos fosilizados relativamente completos, mostraban signos visibles de muerte violenta tras una posible masacre prehistórica hace cerca de 10.000 años, informa 'The New York Times'.

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Los huesos encontrados en Nataruk, cerca del lago Turkuna al norte de Kenia, cuentan una historia de ferocidad entre cazadores-recolectores prehistóricos: hombres con fracturas en la cabeza, heridas de flecha y lanza, rastros de ataduras en las extremidades, una mujer en estado de embarazo cuyo feto fosilizado se conservó en su abdomen, entre otros, reflejan que la violencia siempre ha formado parte de la conducta humana y la evolución posiblemente como resultado del asentamiento y la agricultura que obligaron al ser primitivo a defender su territorio.
La investigación demostró que las lesiones provocadas por cuchillas y lanzas en rostro y manos, no mostraron signos de haber sanado y suponen que fueron producidas en el momento de la muerte. La posición en que fueron encontrados los restos reflejó que no fueron enterrados, sino simplemente preservados por los sedimentos propios del lugar.

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La naturaleza del ataque podría haber sido una incursión en busca de recursos o un ejemplo de la violencia organizada que era muy común entre los antiguos cazadores-recolectores y de la cual poco se sabe. La población de la zona pudo haber aumentado gradualmente debido a la fertilidad del terreno y su abundancia de recursos, trayendo consigo nuevas tribus deseosas de abarcar más territorio, propiciando las condiciones perfectas para que se desatara una guerra. "Los restos presentan pruebas únicas de que la guerra era parte del repertorio de las relaciones intergrupales entre algunos cazadores-recolectores prehistóricos", afirmó Lahr.

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